24 noviembre 2009

SANDRO, EL PERIODISMO Y LOS PERIODISTAS

Leía el remate de Nerina Sturgeon (Editora jefa de Críticadigital) a su nota “Es periodismo, no anticipación” sobre el “accidente” que representó que el 20/21 de noviembre a clarín se le escapara la publicación por Internet de un suplemento sobre la muerte –no ocurrida- de Sandro.

Y, o no entiendo lo que dice, o lisa y llanamente estoy en descuerdo con lo que Nerina nos cuenta.

Su título se da de cabeza con lo que nos explica en la nota. Con lo que ella denomina “la cocina” del periodismo.

Nos cuenta, y los que trabajamos en los medios sabemos que es así, que todos los medios tienen un –mayor o menor- archivo de necrológicas en “parrilla”. Es decir, hay notas sobre la trayectoria de personajes conocidos para la sociedad que están listas para el momento de su partida final.

Ahora bien, una cosa es tener esa información disponible, tal vez una nota medio encarada, una idea de cómo lo vamos a hacer, y otra –bastante distinta- es tener un suplemento terminado y convertido a PDF (cuando una página está convertida en pdf, en gráfica, significa que está lista o ya ha sido enviada a la planta impresora).

Entonces, si realmente es periodismo, y no es anticipación ¿porqué todo demuestra que estamos frente a un caso de anticipación?

De hecho, en lo personal, nunca me atrevería a escribir una necrológica antes de que sucediera el hecho concreto de la muerte. Como dije, una cosa es tener el material disponible. Otra la nota escrita y cerrada.

Debo reconocer que en esto se juega una cuestión absolutamente subjetiva, y hasta podría decirse que contradictoria con las máximas periodísticas. Es sencillo, en lo personal, una necrológica la escribiría sin dejar de lado lo que siento en ese momento. Las sensaciones de “perder” a ese personaje, no pueden –en mi opinión- estar exentas de la carga que se le dé a cada palabra.

¿Acaso alguien diría que para escribir la necro de Sandro, se la van a dar a redactar al periodista más ignoto y jovencito?. Digo, entre un periodista que haya vivido los años de fuego del gitano y uno que creció con la música electrónica ¿a quien se elegiría?

Por eso, creo que una necrológica no puede escribirse si no es en el momento en que el hecho sucede. Bueno, en realidad ninguna nota puede escribirse si el hecho no ha sucedido, me parece…

Pero volviendo al remate de Nerina, en su nota. Nos dice “dejemos, por favor, de poner al periodismo en el banquillo para acusarlo de todos los males y frustraciones que vivimos, para generar enemigos y excusas que nos permiten seguir sin ver el bosque”.

Y entonces, pienso. “El periodismo”, como cualquier otra profesión puede ser puesto en el banquillo –y creo- que debe serlo.

“El periodismo”, debe hacerse cargo en estos tiempos –si bien no de todos- de la parte que le corresponde de los males y frustraciones que vivimos.

“El periodismo”, y cuando digo "periodismo" tal vez deba aclarar que hablo de las empresas periodísticas y de aquellos que con tal de una firma, o un minuto de pantalla no dudan en ser simples repetidores de las boludeces que les mandan decir. Y de aquellos que uno no se explica como en una conferencia de prensa no son capaces de repreguntar sobre las sandeces que nos dice un funcionario. Y de aquellos que siendo simples presentadores –y no columnistas de opinón- cargan sus palabras de subjetividad, desprecio y burla cuando hablan de un tema, y se ponen solemnes cuando les toca presentar los intereses de la minoría encumbrada en el poder.

“El periodismo”, es una lacra excecrable, tanto como “el sindicalismo”; “el empresariado”; “la iglesia” etc, cuando se convierten en corporación. Ese periodismo, Nerina, es justamente el que no nos deja ver el bosque. El grupo Clarín, es ese "periodismo".

Los periodistas, son otra cosa.