28 julio 2009

SUBIDOS AL CABALLO DE LA VICTORIA. ESTO SON

Mientras los empresarios pijotean un ofrecimiento en la Comisión de Salario Mínimo Vital y Móvil, donde el pedido de máxima es de 2000 pesos (sobre una canasta familiar que ronda los $ 3700), los dirigentes agropecuarios aseguran que si ellos no tienen soluciones inmediatas “habrá problemas más grandes”.

En un nuevo capítulo de la fabulosa apretada a la que los “patrones de estancia” nos han acostumbrado a los mortales comunes, estos señores que atraviesan una situación que autorotulan como insostenible, (aunque lo que están discutiendo es la plata que puedan ganar y no la que no tienen para llegar a fin de mes), realizaron una nueva asamblea en el predio de la Sociedad Rural, en la que mostraron sus dotes de conductores.

Subidos al caballo de la victoria obtenida en la última elección, los “productores” no se guardaron ni una sola de todas las demostraciones de intolerancia que los muestra tal cual son.

Desde la exigencia a que sus pedidos tienen que tener respuesta si o si (¿cuál será el sentido que tienen de diálogo?) hasta la comparación del gobernador de la provincia de Buenos Aires con un travesti, demuestran el nivel y la clase de dirigentes que son estos señores. Y no es por salir en defensa del motonauta, ni remotamente, pero queda claro que tratar a alguien de “travesti” es un claro insulto para los hombres del campo. Así de abiertos son.

Pero claro, como no van a serlo, si la bendición y consejo para ir al diálogo se la pidieron al capo local de la mismísima iglesia católica.

• De tan Oli Garcas, espantan aliados

Cómo habrán estado de descocidos los tipos, que hasta el propio Solá, que los ha venido apoyando, decidió salir a decir que se pasaron de rosca.

Y más tarde, fue Alfonsinito, que también salió a aclarar que lo que piden los patrones del campo, no va a contar con el apoyo del radialismo. Que se vayan olvidando de bajar las retenciones a la soja al 25%.

Sin embargo en el plano de la beligerancia, la justificación, la de siempre, estuvo a la orden del día. “El gobierno ha tenido exabruptos más fuertes todavía”, fue el justificativo (que al mismo tiempo reconoce que se les sale la cadena) esgrimido por Garetto, el capo de Coninagro.


Para Buzzi, sin embargo, un día después, y apenas pasados los vahos de la euforia le alcanzó con reconocer que “no fue conveniente” el tono de las palabras que ni él, ni ninguno de sus compañeritos rurales, se preocupó por medir unas horas antes, cuando él mismo pidió a viva voz que se eliminen las retenciones a la soja (contradiciendose a si mismo con lo dicho unos meses atrás, y con el interés de sus propios representados).