24 febrero 2012

SIEMPRE SERÁN UNAS RATAS.

Escribo hoy para todos, pero especialmente para mis compañeros de profesión, aunque sé que les importa una mierda mi opinión, y que probable -sino seguramente- nunca me van a leer. Pero escribo igual, aunque más no sea, como una forma de desahogarme.

Escribo para decirles que mayoritariamente son ustedes unos miserables. Sobre todos aquellos que tienen la posibilidad de llegar masivamente al público.

Para decirles que la ética que tienen, es una cagada, que casi, no parecen humanos. Que a ustedes les cabe la descripción que hace Las Pelotas: “dicen que cooperarán en arreglar el mundo, cuando en realidad les chupa un huevo”.

Que me canso de putearlos, a veces para adentro, y otras para afuera. Que me canso de preguntarme porqué no preguntan, porqué mienten, porqué ocultan. Porqué tratan a la gente de boluda, en lugar de darles la oportunidad de pensar.

Obviamente, no soy tan inocente para confundir a las empresas periodísticas –los medios- con los trabajadores. Es a ellos a quienes llamo miserables.

Cómo es que no son capaces de decir “no”, esto no lo voy a decir, esto no lo voy a hacer, esta información es “errónea”. La única respuesta que encuentro, es esa: que son unos miserables.

Algunos de ustedes me conocen un poco más que otros y saben que a pesar de haber sido becado por el diario en el que trabajo para estudiar periodismo, y de contar, al menos con algunas condiciones, tras 25 años de trabajo, no escribo allí.

Es que hace ya bastante tiempo, cuando conseguí ganarme un espacio para desarrollar mi profesión, cuando llegó el momento de firmar mis primeras notas e ir proyectando un futuro, tuve la pésima idea de decir “esto no lo escribo” y como si fuera poco, de decir “escribo esto, porque es lo que está pasando”. Así me fue.

Fue una de esas elecciones que uno hace, y con las que luego vivirá toda su vida. De las que puede arrepentirse o enorgullecerse. Yo me quedo con esto último.

Sobre todo cuando veo las coberturas periodísticas masivas, de esos tipos que repiten boludeces, que opinan de cosas que no tienen puta idea, que “descubren” lo que estuvo frente a sus narices todos los días, pero nunca vieron. Los que se creen que pueden reclamar con indignación por el mal pasar de los usuarios de un servicio que no comparten, a los que en otras circunstancias llaman “negros” y a cuyos propietarios les hacen el caldo gordo asistiendo a sus eventos o recibiendo sus presentes para el día del “periodista”. Sino, evitando publicar una información, porque esos holdings tienen “pauta”. Holdings, o cuando no, el gobierno mismo.

Estoy cansado de ver la protección asquerosa que se hace de algunos políticos. El doble discurso sobre un mismo hecho. La tilinguería y el ocultamiento.

En estos días, con la tragedia ferroviaria de la estación Once de Septiembre (qué fecha, no?) escuchaba a movileros (pichones de tiranosaurios press) repitiendo sin parar la palabra “Cromañon”, buscando alguna forma de conectar los dos luctuosos hechos.

O aquellos que en lugar de llevar tranquilidad a la población, agitaban más que un grupo de Quebracho. O los que se sorpendían porque los “eléctricos” son de 1960.

O aquellos para los que, ahora, el “pollo” Sobrero es una opinión calificada, pero cuando lidera una huelga es un sindicalista de mierda. Y de izquierda.

Estoy harto de todos esos miserables que se cagan en el dolor de la gente. Que no son capaces de decir “NO” a las bajadas de línea de las empresas periodísticas. Que reclaman derechos humanos y no tiene ni puta idea de lo que se tratan.

Que chicanean a un gobierno democrático que más allá de errores u aciertos, no deja de ser elegido por el único sistema aceptable, pero que nunca se hubieran animado a escribir y sostener algo como la “Carta abierta a la Junta Militar”. O peor, que apoyaron a la Junta Militar.

Que se yo, parafraseando, con todo respeto y saltando las abismales diferencias en el sentido del hecho, casi repetiría las palabras de Walsh "Esta es la historia que escribo en caliente y de un tirón… pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por… y nadie me la quiere publicar y casi ni enterarse".

Ese era un periodista. Estos, "siempre serán unas ratas”.