27 mayo 2010

DESDE LEJOS NO SE VE.


Que el gobierno no se apropio de los festejos del bicentenario, parece ser la tranquilidad que le ha quedado a los opositores, y por eso hasta la apocalíptica Carrió y el ex gobernador Solá se animaron a saludar al gobierno nacional “por la precisión, el profesionalismo y el orden”.

Claro que para Carrió valió hacer la salvedad de que "las fiestas son sagradas para los pueblos y el que pretende apoderarse es castigado por los dioses; así es el viejo mito de la antigüedad".

Pero pasada la alegría del festejo, cualquier con buen tino, puede darse cuenta que atrás de “la precisión, el profesionalismo y el orden” hubo una clara ideología.

Esa misma precisión, profesionalismo y orden en manos de –sólo por citar un nombre- Mauricio Macri, sin dudas que hubiera transmitido otra cosa.

¿Acaso alguien puede dudar del marcado sesgo ideológico de todos estos días de festejo?

¿Alguien puede imaginarse al mono de Kapanga gritando “Aguante Argentina, la concha de la lora”, con un ministro de educación como Abelito Posse? ¿Alguien puede imaginar, que estará pensando ese ex funcionario en estos momentos, de la movilización lograda por el rock, en el marco de una fiesta patria?

¿Cómo hubieran sido los momentos que representaron a las Madres, y a la industria nacional, si el ocasional presidente hubiera sido Duhalde? Seguramente, el Siam hubiera sido reemplazado por unas vacas, y las heladeras a bolita, por un silo. Y las Madres?, pues bien, tal vez, sólo hubiera bastado con incluir a la pirámide de Mayo.

¿Cuáles hubieran sido los presidentes invitados con preponderancia? No habría ocupado un lugar diferencial el embajador de alguna nación del norte (bien al norte, digo).

¿Hubieran sido los que fueron los cuadros que se colgaron en la Casa Rosada? Habría Julio Cleto presidente, puesto en la pared, un retrato del Che, de Tupac Katari o de José Martí?

¿Podrían los travestis haber sido parte de una de las escenas históricas con Gabriela presidenta?

¿No tuvieron su lugar las fuerzas armadas en estos festejos? Su lugar, que no fue más que un lugar más. Su lugar, que estuvo dado claramente en honrarlos al paso con sus uniformes “de epoca”, que equivale a decir, de su época de gloria, de su época de la que nadie puede no enorgullecerse.

¿Acaso hubiera sido lo mismo verlos desfilar con los atuendos con los que hicieron desaparecer, con los bastones y los lanzagases con los que hasta 2003 reprimían cada manifestación?. Si hasta parecio que a alguien se le ocurrió inocentemente que el desfile militar no fuera inaugurado en un Hummer (simbolo del ejército gringo) y si en esa tortuga verde y horrible que resulta ser el "gaúcho" que construimos en cooperación con Brasil para las Fuerzas Armadas.

Repetir, que el gobierno no se apropió de estos festejos, es una ingenuidad. La misma ingenuidad que resulta de pensar que si el clima social fuese tan choto como los medios monopólicos nos intentan hacer creer, dos millones de personas se hubieran movilizado de la manera que lo hicieron.

Casi serviría de ejemplo la analogía que puede hacerse (aunque no le guste a quien mas me gusta): con el desfile histórico que de manera histórica (redundancia) llevó adelante Fuerzabruta y todos los que colaboraron.

Es que la historia argentina arrancó escenificada desde plaza de Mayo por Diagonal norte, y simbólicamente "torció a la izquierda" al llegar a la 9 de Julio.

Y si esta analogía no alcanza, tengo otra. El festejo "al norte" del obelisco, para la crema de la sociedad, con 2000 exclusivos invitados, y el descontrol fiestero, "al sur" del obelisco, con una masa pogueando al Chaqueño Palavecino, los Kjarkas, o la Sole con bombo incorporado.

Igual es obvio, que esos 4 o 5 millones de almas que durante casi una semana se volcaron a las calles, no son partidarios del gobierno –y en buena hora que así sea-. Y ni siquiera tienen un pensamiento muy izquierdoso. Pero es claro, que no todo está Tan Negro como a diario se intenta mostrar por las pantallas de la caja boba.

Así, que se quede tranquila Mirta. Que no se preocupe Susana. Que Mauricio siga diciendo que no tiene la culpa de nada, y que el rabino Bergman continúe con su prédica por la inseguridad de los ciudadanos. Si la fiesta les gustó, es porque se quedaron solamente con el chocolate del huevo y no vieron lo que venía adentro del Kinder.

Desde lejos ¿no se ve?
Arriba, arriba, arriba
que se te va la vida
el día, el día...