27 diciembre 2009

PENSABA PENSANDO

Pensaba en estos días escribir el típico saludo de fin de año para cada una de las personas a las que uno considera cerquita (cercanos, afectos, amigos –creo que se entiende la idea ¿no?-).

Y pensaba escribir algo particular para cada uno de ellos. Al fin y al cabo no son tantos, como para que eso sea una tarea titánica. Y como, además, sarna con gusto no pica, no debiera ser un problema el dedicarle unas palabras a cada quien.

Pero pensando, pensaba que no tenía mucho sentido tampoco ponerme a decir las mismas cosas en distinto orden, varias veces.

Más luego, pensé en la lista (termino demasiado pretencioso tal vez, para una nómina lo suficientemente reducida como para que quepa en una servilleta de bar), y ella coincidía con esa gente a la que de forma más o menos habitual, molesto contándoles sobre cómo voy viendo las cosas que nos suceden. Si, a ustedes me refiero.

Así que pensé entonces, que tampoco tenía mucho sentido escribir en privado lo que tranquilamente les puedo decir en público. Y que por una vez, tal vez esté bueno dejar la crítica furibunda, la mirada ácida, para dedicarme un poco a decir algo tipo “va a estar bueno... el 2010” (puaj!!!, ¿a todos nos hace acordar de lo mismo?)

Pensaba no decirles Felíz Navidad (Jo jo jo!!!), porque hace rato que le perdí el sentido a esta festividad. Incluso más tiempo que el que hace que dejé de creer en la iglesia. Pero también pensé que tal vez para ustedes si signifique. Así que ¡Felíz Navidad!.

Pensé también en agradecerles por todos los comentarios (devoluciones, diríamos en términos más profesionales) que me han hecho durante el año, cada vez, que algo de lo que se escapó de mi teclado, les movió alguna sensación.

En agradecerles, también, por haberme hecho sentir acompañado, cada uno a su modo, en muchos ratos rotos. Y hasta pensé en el tiempo que hace que he dejado de ver a algunos de ustedes, pero no por eso de sentirnos unidos de alguna manera.

Pensé finalmente, en desearles que el año que viene sea más copado para todos y que encontremos nuevos sueños que reemplacen a los que hayamos dejado de lado. (creo que a veces sueños sobran y lo que faltan son soñadores).

• De barcos y botes

En el parque Malvinas, cerca de mi casa, una artista invitaba por estos días, a hacer un barquito de papel, ponerle un deseo para el año próximo y echarlo a la mar de cemento de una sala de exposiciones. Yo hice el mío y lo boté.

Después pensaba en todas las veces que la cosa se pone tan pesada que parece que remáramos en dulce de leche. A mi me pasa y a pensé que a lo mejor les puede pasar. En ese caso, tengo un consejo para darles. Si el dulce de leche se pone muy espeso, solo saquen los remos, y (sin connotación maradoniana...) a chuparlos!!!

Buen año, amigos.