10 diciembre 2009

LA ERA DEL CORREGIDOR

Con la designación del “intelectual” Abel Posse al frente de la cartera educativa de la Ciudad de Buenos Aires, lingenieri Macri parece haberse comprado otro quilombo. Lo bueno, ya no quedan máscaras para ocultar la verdadera ideología PRO, que dice no tener ideología.

Macri, tal vez debió haber designado a Posse al frente de la Metro (que no es la radio, sino la policía a cuadritos). O al menos eso se desprende cuando uno lee la última columna que el futuro ministro escribió para ese gran diario; La Nación.

Allí, bajo el título “Criminalidad y cobardía” (recomiendo leer) el ex diplomático dejó entrever su más rancia concepción política, su faceta mas fascista, su total totalitarismo y lo que le espera a la educación en la CABA.

Amén de las críticas, y la propuesta básica de mano dura para combatir la inseguridad o criminalidad (como prefiera llamarla), el “intelectual” (que supongo debe recibir ese diploma sólo por usar palabras poco comunes, porque los cosas que dice son tan elementalmente cuestionables, como disparatadas, utiliza ejemplos sobre la “indefensión” de la policía como el que sigue:

No tienen (la policía) armamento ni la convicción de ser el brazo armado del Estado, como lo siente cualquier policía del mundo, desde Pekín hasta Nueva York. El oficial del grupo Halcón que murió con un balazo en la cara sabía que el delincuente que trataban de detener estaba armado. En efecto, éste se resistió. La policía no actuó con todo su poder y pagó con la muerte de un jefe. Este es apenas un ejemplo de esa inhibición previa que le impide actuar como toda policía en su tarea normal y ancestral.”

Todos lamentamos la muerte de alguien, no importa si es policía o no. Si el policía murió en un acto de servicio, recibirá los honores correspondientes, ahora ¿qué quiere decir que “la policía no actuó con todo su poder de fuego”?

Tal vez, para Posse, eso signifique, que cuando los delincuentes salgan (sin importar los rehenes ni nada de nada) la policía utilice “todo su poder de fuego”, como sucedió el día que este mismo grupo Halcón y decenas de bonaerenses más (policías bonaerenses), acribillaron el auto que salía del Banco Nación en Ramallo, dando muerte a delincuentes y rehenes por igual, y sin que ninguno de los dos fuera merecedor de esa suerte.

• Dicotomía

Un poco antes de asumir, Posse reclamó (o tal vez fue una amenaza) a los gemios docentes que “pongan fin a las huelgas que este año interrumpieron el ciclo lectivo en reiteradas oportunidades” al tiempo que sostuvo que desde el ministerio trabajará para "reconstituir la disciplina".

Pero ese día mostró su faceta más humana. Al referirse a los menores en edad escolar, no dudó en aseverar "Hay que romper el esquema cobarde. El niño es el futuro, el niño no puede ser la víctima de una sociedad disparatada con peleas de patio” para agregar más adelante que "La sociedad tiene que tener vergüenza y comprender que se han pasado los límites de la inoperancia de los políticos. El objetivo de bien común empieza con el niño"... "Aquí tenemos una sociedad tan deformada en tantos aspectos, que lo fundamental es que el niño tiene que ser sagrado, como lo sentimos nosotros, como lo siente cualquier padre, cualquier madre.
No puede haber niños desnutridos y con paco",
planteó el hombre pro (que es muy
distinto a Pro hombre) que liderará la educación en la Capital Federal.

Sorprendentemente, casi al mismo tiempo que Posse consagraba la sacritud de los menores ante la prensa, su columna en La Nación dejaba bien en claro lo siguiente “Mientras ellos quedan bien con la sociología indiscutible (en referencia a los políticos de izquierda) y omiten hablar de armas y medios de acción inmediato, todos los días nos revuelve y convulsiona la noticia del comerciante, padre, estudiante, baleado a mansalva por el asesino-joven (no el niño-asesino, porque cuando se asesina disparando sobre alguien indefenso, a los 14 o 16 años, no hay niño que valga, la entidad "asesino" prevalece sobre la edad biológica)

Parece claro, que para Posse, hay distinciones bien claras en cuanto a la niñez. Distintas categorías de niños. Tal vez alguien debiera sugerirle que cualquier niño debe ser sagrado, aún el desnutrido, el que consume paco, o el que se encuentra en conflicto con la ley penal.

Al final, me resulta muy pero muy llamativo (y repulsivo), escuchar estas definiciones de boca de un funcionario que será responsable de la educación de miles de pibes.

Y me pregunto, cómo harán los docentes para no confrontar indefectiblemente con alguien cuyo pensamiento sobre la democracia se expresa según sus propia palabras de la siguiente manera: “...democracia implica un riguroso orden. Sin orden como primer valor, la democracia naufraga inexorablemente. Sea democracia socialista u organización liberal de la comunidad. Hace tiempo que la Argentina se arriesga a vivir más cerca del surrealismo que de la realidad...”