27 enero 2010

TASER O NO TASER, ESA ES LA CUESTION

Arrancamos el posteo del 2010. Y arrancamos bien Pro.
Ni dio escribir del golden boy, pero siempre garpa reflexionar sobre el gobierno de Maumacri.

Esta vez, la primer polémica del año, saltó por la adquisición de armamento para su policía pro, que en pocos días desembarcará en las callecitas de Buenos Aires (y entonces, síiiiii que va a estar buena Buenos Aires).

El debate es por la adquisición de cinco pistolas Taser e igual número de peperballs. Las Taser con esas pistolas que hasta ahora hemos visto en la tele, que a una distancia de unos 5 metros te tiran dos cables que te dan una descarguita de unos 50.000 volts durante unos 4 o 5 segundos. Obviamente te dejan tiradito, y bien dispuesto para que los hombres de la ley te esposen y reduzcan, en el mejor de los casos. O que posiblemente te caguen a patadas y peguen con los bastones, en el más probable de los casos.

Las pepperballs, son un tanto distintas. Tienen un alcance de unos 50 metros, y disparan un centenar de proyectiles (bolas) que dispersan gas pimienta. Este químico te obliga a cerrar los ojos y te obstuye las vías respiratorias. Es decir, el resultado es parecido, terminas tirado en el piso, listo para que te pongan el moño policial.

A esta altura, mis amigos lectores, alguno de ustedes se preguntará ¿pero porqué escribe como si él fuera a ser uno de las víctimas del uso de esta moderna tecnología policial? ¿Acaso se ha vuelto a los caminos de la delincuencia nuestro querido bloguero!!!

Pues, no. Lo que pasa es que cuando uno lee las declaraciones del ministro de inseguridad de la CABA, o del propio Macri, hablando de cuán efectivas serán estas armas para combatir el delito, sin matar a los delincuentes, no puede menos que pedirles que no sean tan hijo de putas mentirosos.

¿A cuántos delincuentes armados van a tener a 5 metros como para dispararles con las Taser? Es decir, si los delincuentes no están armados, no les hace falta una descarga de 50.000 voltios, y si están armados, no creo que dejen que un policeman se acerque a esa distancia y les apunte con la pistola en cuestión.

¿Y a cuántos delincuentes armados van a poder dispararles el centenar de bolas de gas pimienta sin que el daño “colateral” incluya a las víctimas de un robo, o transeúntes ocasionales?

¿No les parece que algo no cierra?

Está claro, que la inclusión de este equipamiento persigue algunos fines que el Gobierno Pro, ni remotamente enumera.

Por un lado pretende dotar a su novel policía del aura de Policía más Moderna y Tecnológica... en definitiva, una policía too much. Claro que es cartón pintado, porque 10 pistolas no dotan de ninguna tecnología a ninguna fuerza en una ciudad como Buenos Aires.

Por el otro, y bastante más peligroso, está claro que estas adquisiciones, no están destinadas a combatir la delincuencia. Bastaría recordar que no hace mucho, el propio Mauri dijo que la metropolitana va a arrancar con tareas de apoyo a los “federicos”, cuidando plazas y trabajando sobre todo en las manifestaciones, cortes y movilizaciones.

Y hete aquí finalmente, a donde van a estar destinadas las taser y lpeppers... a la represión de las manifestaciones populares. (claro que no a las del campo, o a las de apoyo a Martín Redrado, ni a las que repudien el casamiento entre personas del mismo sexo, o una muestra de Ferrari –porque obviamente esas no son populares-). No a esas, a las otras. A las de otro color (y olor).

Por eso, amigos, no puedo dejar de escribir desde el rol de un futuro y posible receptor de los dos cablecitos, o de las bolitas de pimienta.

Hasta la próxima.