12 septiembre 2011

EL BOLETO EN LA CIUDAD DE LAS DIAGONALES, DONDE LO LOCAL SE CRUZA CON LO NACIONAL Y LO INTERNACIONAL


Hoy a la madrugada, mientras recorría como casi todas las noches, el tramo que separa Plaza Italia de mi casa leyendo los afiches que se renuevan diariamente, observé los que convocan para el próximo miércoles 14 de septiembre a una marcha por el Boleto Universitario. Tan solo una semanita antes del “Día del estudiante”, en La Plata, las distintas agrupaciones de estudiantes universitarios (Franja, COPA, FULP, Cambio y el FUPV,entre otras), convocan una marcha a la sede del municipio en reclamo de la pronta sanción del proyecto de Boleto Universitario por parte del Concejo Deliberante.

Más tarde leo hoy en los medios locales que la semana próxima el legislativo local “podría” sancionar la ordenanza que implementa el BUU (Boleto Universal Universitario)…

Así las cosas, todo indicaría, que el proyecto verá la luz en breve, que ya tiene despacho de comisión; que el articulado final establece un Boleto de carácter universal para los alumnos regulares de la Nacional y la UTN, sin necesidad de acreditar “la necesidad del beneficio” como se pergeñó originalmente. Que tendrá un costo de $1, (es decir casi el 50% del valor normal), que será personal, intransferible y se renovará cada 6 meses. Hasta acá, todo dentro de los cánones razonables.

Pero como lo razonable carece de razonabilidad, no falta un concejal amarillo PRO (Julio Irurreta), que solicita incluir a los estudiantes de las universidades privadas al beneficio. Es decir, más de lo de siempre, despreciando la intervención del Estado, salvo –claro está- cuando es para obtener algún beneficio. (Como los subsidios a la educación privada brindados en la Ciudad de Buenos Aires, recordemos).

Al menos un poco más acertado, el representante denarvaista, José Arteaga, solicita la inclusión en el beneficio de los estudiantes terciarios, lo que obtuvo el apoyo del FPV.

Cuando termino de leer toda la información, no puedo menos que retroceder en el tiempo tan solo un día, para recordar que ayer mismo, en Chile, los carabineros siguieron descargando posta de goma (¿será que se está por vencer, y por eso la quieren gastar?) contra los manifestantes que recordaban el derrocamiento de Allende, entre los que se encontraban líderes de la educación y de los estudiantes.

Y un poquito más atrás, me lo veo a Sebita Piñera con sus ya célebres frases sobre el tema: “la educación es un bien de consumo”; “nada es gratis en la vida, alguien tiene que pagar”; o más reciente “si alguien quiere perder el año, es su decisión”; que remató con "quiero hacer un llamado desde el fondo del corazón a esos 100 mil niños a que no pierdan su año escolar, y a sus padres, a que hagan lo que corresponde a un buen padre, que es mostrarle los caminos a sus hijos". (Claro, que se refiere a los caminos con peajes y administrados por concesionarias privadas, seguramente).

Y de repente me doy cuenta que Duhalde tiene razón. Que estamos a años luz del sistema educativo chileno. Y ojalá sigamos así.